¿Sabes qué es el sharenting? Este vocablo está formado por los anglicismos share (compartir) y parenting (paternidad), que hace referencia a la exposición de nuestros hijos en redes sociales, ya sea por medio de fotografías, vídeos o cualquier otro tipo de información como es el relato de anécdotas de los más pequeños de la familia.

Sharenting vocablo está formado por los anglicismos share (compartir) y parenting (paternidad) que hace referencia a la exposición de nuestros hijos en redes sociales

Es cada día más frecuente el uso, o, en ocasiones el abuso, de redes sociales para publicar acontecimientos de nuestra vida, o, simplemente nuestro día a día y el de las personas que nos rodean, convirtiendo en público contenido que hasta entonces era totalmente privado.

Pero ¿nos hemos preguntado sobre la repercusión que puede tener este contenido expuesto en redes sociales en un futuro próximo? Aunque no le demos importancia a la repercusión que tendrán sobre nuestras propias vidas, deberíamos plantearnos las consecuencias sobre terceros implicados, como son nuestros hijos.

Dejando las consideraciones éticas de lado, esta tendencia actual con intenciones inofensivas en la mayoría de los casos, podría entrañar consecuencias legales.  De momento escasas, pero que  no por ello deban ser menospreciadas, varias sentencias en gran parte de Europa comienzan a avalar el perjuicio que esta práctica conlleva sobre el menor y, como consecuencia, la punición de la misma.

Uno de estos recientes asuntos es el de una joven austríaca de 18 años que  denunció a sus padres por las fotografías que estos habían expuesto en Facebook cuando ella aún era menor de edad, lo cual está penado en  Austria con multa de entre 3.000 y 10.000 euros. Incluso un poco más cerca, en Francia, la normativa establece condenas de hasta un año de prisión y multa de hasta 45.000 euros.

Si bien en España aún no existe contundencia al respecto, el sharenting , de acuerdo a nuestro Ordenamiento Jurídico, puede atentar contra los derechos de la personalidad, en este caso del menor, consagrados por el artículo 18.1 de la Constitución Española: derecho al honor, la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Estos derechos son derechos fundamentales de la persona, y pueden definir como la facultad exclusiva del titular de difundir o publicar su propia imagen, pudiendo en consecuencia evitar o impedir la reproducción y difusión.

Los menores tienen derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, en virtud  del número 1 del artículo 4 de la Ley 1/1996  de Protección Jurídica del Menor. #RedesSociales

Los menores tienen derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, en virtud  del número 1 del artículo 4 de la Ley 1/1996  de Protección Jurídica del Menor. En el número 5 de dicho artículo se pone de manifiesto el deber de los padres o tutores y los poderes públicos de respetar estos derechos y de protegerlos frente a posibles ataques de terceros.

Sharenting: cuidado con el contenido sobre tus hijos que compartes en redes sociales.

Sin embargo ¿Qué ocurrirá si son los propios progenitores o tutores los que atentan contra estos derechos fundamentales?

Los padres y madres o tutores legales son los que deben decidir sobre la procedencia de la publicación de contenido de los hijos en redes sociales ya que pertenece esta decisión a la esfera de la patria potestad sobre el menor, sin embargo no son dueños de su imagen. 

Es decir, corresponde a ambos progenitores o tutores tal decisión. Si existe desavenencia entre ambos, cualquiera de los dos podrá acudir a la vía judicial,  y será el Juez quien, tras escuchar a ambos progenitores y al menor si tuviera suficiente juicio, decidirá sobre la cuestión. En virtud de la Sentencia del Tribunal Supremo de 30 de junio de 2015, esta práctica sólo podrá ser penalizada si se lleva a cabo sin el consentimiento de alguno de los progenitores y representantes legales. No obstante, cuando el menor cumpliese 14 años de edad, es el que en adelante debe otorgar consentimiento.

Por todo ello, y por el bien de los menores, recomendamos no exponer a menores en redes sociales, ya que con la mera publicación perdemos el verdadero control del contenido. Esto es, primeramente por la huella o reputación digital del menor que podrá repercutir durante el resto de su vida y  de otro lado, por las posibles repercusiones que las desavenencias respecto al “sharenting” podrán tener en futuros procesos de divorcio. De este modo, debemos hacernos algunas preguntas al respecto como:

¿Qué privacidad  le gustaría tener a mi hijo?, ¿me hubiese gustado que mis padres hubiesen hecho lo mismo cuando yo aún carecía de suficiente consciencia?



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