En esta ocasión, nos ocupamos de las modalidades de régimen de visitas de los menores con los abuelos, hermanos, así como otras parientes y allegados.

El régimen de visitas de los nietos con los abuelos, si bien venía siendo reconocido por la jurisprudencia, fue expresamente introducido en el Código Civil por la Ley 42/2003, de 21 de noviembre, de modificación del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de relaciones familiares de los nietos con los abuelos. Su Exposición de Motivos señala que los abuelos “pueden desempeñar un papel crucial para la estabilidad del menor”, pues “disponen de una autoridad moral” que les “permitirá contrarrestar situaciones de hostilidad o enfrentamiento entre los progenitores y dotar al menor de los referentes necesarios y seguros en su entorno”, neutralizando así los efectos negativos y traumáticos de una situación de crisis familiar.

La redacción del artículo 160 CC, en su apartado segundo, es clara: “No podrán impedirse sin justa causa las relaciones personales del menor con sus hermanos, abuelos y otros parientes y allegados.” “En caso de oposición, el Juez, a petición del menor, hermanos, abuelos, parientes o allegados, resolverá atendidas las circunstancias. Especialmente deberá asegurar que las medidas que se puedan fijar para favorecer las relaciones entre hermanos, y entre abuelos y nietos, no faculten la infracción de las resoluciones judiciales que restrinjan o suspendan las relaciones de los menores con alguno de sus progenitores.”

El propio Tribunal Supremo ha reconocido que abuelos y nietos tienen derecho a relacionarse y que se trata de un derecho-deber, beneficioso para ambos

El propio Tribunal Supremo ha reconocido que abuelos y nietos tienen derecho a relacionarse y que se trata de un derecho-deber, beneficioso para ambos, que solo podrá denegarse cuando concurra justa causa, es decir, cuando afecte al interés de los menores, considerándose que la relación con los abuelos es siempre enriquecedora, por lo que no cabe denegarles el derecho legítimo a relacionarse con sus nietos, sin perjuicio de tener en cuenta la voluntad del menor y, por tanto de que estos sean oídos.

Régimen de visitas de abuelos. Aspectos a considerar para concederla

Para su concesión y delimitación se tendrán en cuenta distintos supuestos en los que podremos encontrarnos, siendo relevante la colaboración de los abuelos en el cuidado de los nietos, tan necesaria en el sistema social actual y que supone en muchos casos apoyo en las relación de los menores con el progenitor no custodio.

Este régimen será, en algunos casos, compatible con el del progenitor, para no dejar sin contenido su derecho a relacionarse con su hijo, puesto que no debe equipararse ni solaparse. Y, en otros casos, será compartido, fijándose en los mismos días y tiempo en lo que tengan lugar las visitas con el progenitor, de forma que no sea necesario fijar un régimen autónomo.

Especialmente conflictivos son los supuestos en los que uno de los progenitores haya fallecido. El alejamiento del menor de la familia del progenitor fallecido  motivara la necesidad de que los abuelos soliciten que se fije judicialmente un régimen de visitas y relaciones con sus nietos. No se trata de sustituir la figura del fallecido, sino que los menores puedan continuar relacionándose con su otra familia.

el Régimen de visitas de abuelos

Régimen de visitas de abuelos y la voluntad de los nietos

Se tendrá en cuenta la voluntad de los nietos respecto a las relaciones con sus abuelos, sin que el hecho de que se muestren contrarios a estas visitas determine que no se fijen. Podrán ser supervisadas o reducida, debiendo prestar atención a los motivos por los que los menores se muestran reticentes a dichas relaciones.

¿Qué sucede cuando le establecimiento de las visitas con los abuelos supone la introducción de un elemento importante de conflictividad con los progenitores? En alguna resolución se ha establecido que el alto grado de conflictividad entre la abuela y su hijo no es por sí mismo causa para limitar o eliminar tal derecho a relacionarse con su nieto. Es este alto nivel de conflicto el que determina la existencia de estas relaciones se erija con carácter autónomo y con un cauce procesal especifico.

Para determinar la improcedencia de su concesión, serán determinantes los informes de especialistas para detectar la existencia de posibles riesgos para el menor por la fijación de este régimen de visitas con sus abuelos.